Ya en la ancestral China encontramos profundamente arraigada la creencia en los poderes curativos del té, si bien, probablemente, el placer de poder degustar una taza de té se lo debamos a la previa penetración de su consumo medicinal gracias a la sabiduría de la medicina tradicional china.
Pero ha sido muy recientemente cuando estudios de laboratorios, universidades y científicos independientes han respaldado las propiedades curativas o al menos saludables de esta bebida.
Las principales sustancias que están presentes en esta planta son: los polifenoles (también presentes en verduras, frutas, vino etc), contiene el té taninos catéquicos y derivados polifenólicos, como los flavonoides kenferol, quercetol y miricetol, así mismo también es muy importante la presencia de la cafeína, las sales minerales de sodio, potasio, y níquel también contiene cobre y hierro, silicio, aluminio, magnesio, fósforo y calcio, aunque algunas de ellas pierden su solubilidad con el envejecimiento de las hojas. Otro de los contenidos importantes del té es el flúor, conocido protector de los dientes y por último la presencia de vitaminas en el té es mínima, pero constituyen un enriquecimiento de la bebida, dado que contiene vitaminas A, B, C, E y P.
Todas las variedades tienen presentes estas sustancias pero no en la misma concentración, teniendo en cuenta que si hablamos de un té negro éste ha sufrido un proceso de fermentación provocado por una enzima la “polyfenol oxidasa” que al mezclarse con el oxigeno da lugar al proceso de fermentación y que hace que determinados componentes naturales de las hojas como las catequinas se transformen en elementos más complejos que son los que le dan su característico color y aroma. Por el contrario, en la producción del té verde lo que se hace es interrumpir este proceso al forzar un secado rápido de la hoja por calor, de este modo el té verde y también el té blanco conservan la mayor parte de sus catequinas. Se considera que el té con mayor cantidad de principios activos altamente benéficos para la salud humana es el té verde.
Los polifenoles (catequinas) son potentes antioxidantes, la cafeína es un estimulante, los taninos que le dan al té su característico sabor amargo y áspero son poderosos astringentes, todo ello unido a su contenido en sales y vitaminas que ya hemos definido, nos lleva a poder detallar una larga lista de propiedades para cada tipo de té.

